» Federico Escobar, por Matias Petrone y Gonzalo Cardozo

Escobar: “No le doy mucha bola al tema de la altura”

Escobar: “No le doy mucha bola al tema de la altura”

Cuando Keylor Navas fue a probarse por primera vez a un club, ni siquiera lo dejaron entrar a la cancha. “Es muy bajito”, dijo el encargado del Club Municipal Pérez Zeledón, y dejó al chico de 13 años sentado en el banco. Sin embargo, al año siguiente, un casatalentos del Deportivo Saprissa, uno de los dos equipos considerados grandes de Costa Rica, vio atajar a Keylor en el patio del colegio al que asistía y no dudó en ficharlo. Porque era ágil, dominaba todo por aire y achicaba bien el arco. Con el correr de los años, más adentrado en la adolescencia, la naturaleza compensó a Keylor con 183 centímetros de altura y, pese a que esa medida no lo corre del grupo de arqueros de élite con estaturas más bajas, le permitió desarrollar una carrera soñada.

Oscar Conejo Pérez, internacional con México, mide 1.72m. Jorge Campos, también mexicano, no supera el metro 74. Ambos jugaron 3 mundiales para su país. Frantisek Planicka, menos conocido pero no por eso menos arquero, fue un checo considerado de los mejores de la década de 1930 y no pasaba los 172 centímetros. Además, dice la leyenda que atajó 45 minutos con una fractura en un brazo y en la clavícula sin recibir un gol, tras un choque con el brasileño Perácio en el mundial de 1938. 

El colombiano René Higuita alcanza sólo 1.75m. Y, sin ir más lejos, Lucas Cháves se destaca en Argentinos Juniors y no llega a 1.80m.

¿La altura en un arquero es importante? Sí, por supuesto; pero no es excluyente. Y Federico Escobar, arquero de Racing categoría 2000, no anda con rodeos al afirmar que mide 179 centímetros y que no llega al metro 80. “Ahora se fijan mucho en la altura, a veces dicen que 1.85m es bajo, ja”, señala el joven. “Me rompen los huevos con eso, pero trato de compensarlo con la fuerza de piernas. Y también entra mi juego con los pies, para intentar sacar un poco de ventaja con eso”, agrega.

A Escobar, que se recupera de una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha, podrán decirle que no es tan alto pero nunca que no estará a la altura.

 

En base al juego en sí, ¿sentís que perjudica o te puede perjudicar a futuro?

 

Puede ser que a alguna u otra pelota que no llegué, que ponele que la toqué y entró igual, en el fastidio piense “si fuera más alto, la sacaba”. Pero no le doy mucha bola al tema de la altura, sé que en los partidos lo puedo hacer bien igual. 

 

¿Siempre al arco?

 

No, me gustaba y me gusta jugar todavía, ja. 

 

¿De qué jugabas?

 

En baby, donde me ponían. Si tuviera que elegir, jugaría de 5. Lo que pasa es que empecé jugando y, a medida que íbamos siendo más grandes, había que elegir un puesto. Entonces como veían que me tiraba para todos lados y no le tenía miedo a la pelota, me mandaron al arco.

 

¿Dónde arrancaste?

 

Primero, un técnico del baby (9 de Julio, Barrio Obrero) me llevó a River. Estuve una semana y ahí ya empecé a atajar, porque me acuerdo que el entrenador era un gordo grandote que me dijo: “Si no sos arquero, dedicate a otra cosa”. Entonces ya quedé en el arco. Pero como me quedaba muy lejos, no fui más. Después estuve un año en Argentinos Juniors y pasó lo mismo: como el DT del baby (José Correa), que era el que me llevaba, no lo podía hacer más, no seguí yendo. Y a mi viejo también se le complicaba. 

Entonces, más adelante, con el club de barrio jugamos un amistoso contra Monchi (Coordinador del Baby fútbol de Racing), contra el baby de Racing. Y ahí nos llamaron a 3 compañeros y a mí. 

 

¿Qué te acordás de esos tiempos?

 

Monchi es una gran persona y un gran entrenador. Siempre nos hablaba y nos cagaba a pedos para aconsejarnos, y eso ayudó mucho. 

Por él y por mi DT del baby estoy acá en Racing. Me acuerdo que a los campeonatos del interior siempre íbamos 3 arqueros. Y como sabían que me gustaba jugar, rotábamos y casi siempre salía del arco. 

 

El juego con los pies, ¿se entrena o es algo que ya nace con uno?

 

Sí, se entrena todos los días, aunque sea boludeando. Pateo bastante. A veces pongo a un compañero y arranco a darle con las dos piernas para mejorar. 

 

¿Saca ventaja el arquero que sabe jugar con los pies? 

 

Creo que sí. Porque con una buena pegada hasta podés sacar una contra que te defina un partido.

 

¿A qué arqueros mirás?

 

Me gustan Ter Stegen y Ederson.

 

¿Siempre te tocó jugar en inferiores?

 

No, en infantiles iba siempre al banco. Después, en Novena, arranqué de titular pero sobre el final del torneo no terminé atajando. Lo mismo en Octava y Séptima. Siempre empezaba bien y terminaba mal. Hasta que en Sexta o Quinta ya me acomodé.

 

¿Pensaste en dejar en algún momento? 

 

Sí, en Novena creo que fue. Me salían mal las cosas, me equivocaba y perdían por mi culpa. Pero era muy chico y sabía que iba a pasar. Era más calentura del momento.

 

En ese sentido, el puesto de arquero es complicado...

 

Sí, es muy ingrato. Tapás 10 pelotas pero te comés un gol y quedás como el peor. 

 

¿Eso es algo que se tiene que trabajar?

 

Tenés que ser fuerte de la cabeza, sí. Olvidate.

 

¿Están un poco locos los arqueros? ¿Vos te sentís así?

 

No sé si me siento tan loco, ja. Quizás un poco, sí.

 

¿Quién te ayudó en tu crecimiento?

 

Hubo varios, pero uno que me ayudó mucho fue Claudio Medina, que falleció hace poco. Todo lo que sé, me lo enseñó él. 

 

¿Por ejemplo?

 

Estar concentrado, el tema de la comunicación, hablar...

 

“Me decían Bernardo, como el ayudante del Zorro, porque no hablaba, ja”. Así lo recuerda Federico Escobar, a quien ya no le faltan las palabras sino que tiene las justas y necesarias para pararse abajo de los tres palos y empezar a responder todas las preguntas que le patean. 

“Un arquero debe tener mucha comunicación, porque es el que ve todo desde atrás y tiene que ordenar “, asegura el joven oriundo de Lanús, quien advierte que ya no tiene ese “problemita” del habla porque con la madurez ganó mayor confianza. 

Esto último, sumado a objetivos claros y el juego con los pies, lo ubica en el podio de las tres cosas más importantes a la hora de ingresar a un campo de juego. 

Aunque siempre le gustó salir del arco para estar más en contacto con la pelota, se siente un arquero con todas las letras y no tiene inconvenientes en decirlo. Y sí, ya no se calla nada. Ya no es Bernardo.

 

 

¿Por qué sentís que te costaba?

 

Porque era medio tímido. Ahora ya me suelto más y agarré más confianza. Otro entrenador de arqueros que me ayudó mucho en ese tema, que vale la pena mencionar, fue Mauro Dobler. 

 

¿Hay algo que te cueste todavía?

 

No te sé decir si hay algo que me cueste, pero sí se puede perfeccionar en todo.

 

¿Cómo fue el paso a Primera?

 

Una linda experiencia. Algo único, un sueño. Lo disfruté mucho.

 

¿Cómo te recibieron?

 

Muy bien, te das cuenta que es un lindo grupo, muy unido. También te empiezan a joder mucho, ja.

 

¿Se genera una relación especial con los otros arqueros, sobre todo porque por momentos se entrenan solos?

 

Sí, puede ser. Al principio me daba un poco de vergüenza hablar pero son unos genios los chabones. Estaban Arias, Javi García y Chiqui (Gastón Gómez). A Javi lo miro mucho por cómo le pega. Bah, miro a todos igual.

 

Y de Arias...¿qué te gustaría tener de él?

 

¡La altura! Ja -bromea rápidamente el juvenil-. La verdad es que me siento bien con mis condiciones. 

 

¿Hay mucha diferencia entre inferiores/Reserva y la Primera?

 

Sí, la verdad que sí. Son muy precisos en los controles. Vos capaz que das un pase mal y ellos te lo acomodan con un buen control. Lo hacen muy fácil. Después es muy intenso.

 

¿Te gusta mirar fútbol?

 

No miro mucho la verdad. Por ahí los partidos importantes, Champions y eso...

 

Hay arqueros que patean penales, ¿a vos te gusta?

 

Sí, me encanta, ja. También rompo los huevos para patear tiros libres pero a veces me sacan cagando. Igualmente, al entrenarlo también te ayuda para ver como piensa un pateador. 

 

¿Pateaste alguna vez?

 

No, nunca.

 

¿Y penales?

 

Sí, uno solo. Durante el partido.

 

¿Cómo fue?

 

Había terminado el primer tiempo e íbamos ganando 1 a 0. Entonces lo agarro a Chucky (Alexis Cuello) y le digo medio en joda que, si había un penal, me dejara patearlo. “Sí, dale”, me contestó. ¡Lo que menos pensé es que iba a haber un penal! Íbamos 1 a 1, minuto 46 y... ¡penal! La agarró el Tanque (Facundo Espósito), Chucky se la sacó y me llamó. ¡Me quería matar, no sabía qué hacer! Y bueno, tuve que ir, no me quedaba otra. Abrí el pie, el arquero adivinó pero entró arriba. Así que no pateo más, estoy invicto, ja.

 

La última, ¿te imaginás debutando en Racing?

 

Sí, siempre. Lo pienso todos los días. Pero hay que tener tranquilidad y ser paciente. Más a esta edad, porque cuanto más arriba estás, más difícil se hace. Y hay que ser fuerte de la cabeza.

Publicado el 18/06/2019
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