» Por Matias petrone y Gonzalo Cardozo

Julián López, como un perro al que le muestran una pelota

Julián López, como un perro al que le muestran una pelota

“Si lo querés ganar, poneme”, le dijo Julián López a Monchi cuando tenía cinco o  seis años. Monchi es Ramón Medina, coordinador de las infantiles de Racing desde fines de la década del 90’. Timidez y serenidad afuera de la cancha, se complementan con desfachatez y valentía una vez adentro del campo de juego.  Como cuando le tocó debutar contra Boca o ingresar en el clásico frente a Independiente. O yendo más lejos aún, cuando se iba solo a la canchita de su barrio a los 4 años para pegarle un rato contra la pared y hacer jueguitos. Se transforma: como un perro al que le muestran una pelota. O mejor utilicemos una cita de Pep Guardiola en “El Liderazgo y el Futuro”, refiriéndose a su trabajo: “En mis equipos no hay ningún ejercicio que no se haga con un balón; ninguno. Y les tiras el balón y van como locos, como perros al hueso”.
El juvenil detuvo su auto ante un llamado de atención cuando se estaba yendo del club y contestó no tener problema en realizar la entrevista ese mismo día: “La hacemos ahora, no hay drama”. Por lo tanto, continuó por el Pasaje Corbatta, dobló en Mozart, siguió por Alsina, tomó una nueva curva a la izquierda en el Pasaje Deseado, y así pegó la vuelta para reingresar a la institución..
 
 
¿Por qué te dicen “perro”?
 
Cuando yo arranqué en Renacimiento (club en Villa Domínico), el papá de un chico que jugaba ahí me empezó a joder, a decirme que yo era un perro, que jugaba mal, ja. Era amigo de mis viejos, fue todo en broma. Y ahí quedó. 
 
¿Cómo llegaste al baby de Racing?
 
Mi abuelo (Patricio), que era de Racing, averiguó en la sede y lo mandaron a Bernasconi (club en Sarandí)  con Monchi. Le insistía a mis viejos para que me llevaran a jugar pero no querían saber nada. No sé por qué, quizás porque no se animaban. Entonces, Monchi le dijo a mi abuelo que me siguiera llevando. Después, al toque, ya arrancaron Gonzalito (Córdoba) y toda la banda de la 2000. 
 
¿Se puede llevar algo del baby a cancha de 11?
 
Sí, por ahí la picardía y el ida y vuelta. También  lo que te da el baby es mucha suela y pausa. 
 
¿Hasta qué etapa te acompañó tu abuelo?
 
Hasta el 2007, si no me equivoco. Porque después él falleció. Me acuerdo, también,  la primera vez que me trajo a la cancha.
 
¿Te acordás en qué  partido?
 
Mmm no, era muy chico. Contra San Martín de San Juan, creo. Pero siempre era todo con él.
 
O sea que, en gran parte, el día que te tocó debutar se lo debés a él…
 
Sí, obviamente. Es así.
 
¿Qué se te vino a la cabeza en ese momento antes de entrar?
 
Primero, no podía creer la gente que había. Era increíble. 
 
¿Te podés tomar un segundo para ver eso?
 
Uno solo, sí,  ja. Aparte ya venía entrando en calor casi todo el segundo tiempo y como que ya estaba un poco en ritmo. Y después, no sé, pensás todo. Querés hacer todo: llegar a todas las pelotas, dar bien todos los pases…
 
¿Cómo hacés para no estar nervioso?
 
Como te dije, en la entrada en calor ya estaba 100% en el partido.
 
¿El Chacho te dijo algo antes de que podías entrar o te sorprendió?
 
No, no. Me sorprendió. Porque era mi primera concentración además. Me dijo que iba a entrar de 5 porque el Chelo (Díaz) no podía más. Que esté ordenado y que juegue como sé.
 
Casi hacés un gol…
 
Sí… No sé ni por donde pasó, ja.
 
¿Y si entraba?
 
Me tiraba en el foso, ja.
 
¿Hay tiempo para disfrutar? ¿O es todo obligación y presión?
 
Cuando pasan los minutos, sí.  Ya le das un pase a un compañero y te sacás ese miedo y vas para adelante. Aparte estás rodeado de jugadores de mucha calidad. Ese día estaba Gago, por ejemplo. Que es un referente.
 
¿No le pediste la camiseta?
 
No, no. Porque terminó medio picado ese día. Sí me quedé con la mía, que está manchada todavía.
 
 
 
Los pibes van a probarse a los clubes porque sueñan con jugar al fútbol. Y más allá de que el camino a primera división le quite espacio de ocio al futbolista a fuerza de presiones por competir por un puesto o de comenzar a convivir con horarios, el motor, a fin de cuentas, siempre va a ser la pelota. Divertirse con ella, así de amateur como suena. En una entrevista con Jorge Valdano, Mauricio Pochettino desnudó esa simplicidad absoluta del deporte: “Me emociona tocar el balón; o tener el balón en las manos”.
Uno de los motivos por los que más chicos quedan en el camino es por la falta de minutos en cancha. “Lo más difícil es cuando no jugás. Por ahí, vos te sentís bien y que podés ser parte y después ni siquiera te citan o te ponen en el banco. En un momento me tocó viajar a un torneo que se hace siempre en Brinkmann (Córdoba) y no jugué nada. Dos partidos que me pusieron 5 minutos nada más”, dice el volante.
Con edad de Novena, cuando a Julián López le tocaba quedar al margen de las citaciones, tomó una decisión: “Arranqué a jugar en una liga de Quilmes, de barrio. Cancha de 7, de tierra. Era para jugar un rato nada más, porque llegaba el fin de semana y no tenía competencia. Y eso me dolía a mí y también por mis viejos, porque se rompían el culo para que me tomara un colectivo o para comprarme botines. Entonces seguí por ellos”, admitió el joven volante.
Es más, el Perro pudo haber debutado en otra institución: “Sí, se vio lo de cambiar de club en ese momento. Mi viejo me quiso sacar pero yo le dije que me quería quedar en Racing”.
 
 
 
¿Tus viejos de qué trabajan?
 
Ahora tienen un almacén familiar, por Domínico. Con mi tío y un amigo. 
 
¿Laburaste alguna vez ahí? 
 
Ahí no, pero antes sí. Mi vieja hacía sándwiches de milanesa y yo los repartía en moto.
 
¿Y en qué división te afirmaste?
 
En Octava. Justo se lesionó el 5 y ahí arranqué de titular y no salí más. Del doble 5, era el más adelantado.
 
¿Fuiste variando la posición?
 
Sí, cuando me subieron a Primera me pusieron de 5 más retrasado. El Chacho me dijo que me necesitaba ahí.
 
¿Qué debe tener un 5 para ser bueno?
 
Primero, tiene que estar siempre bien ubicado. Ser el equilibrio del equipo. Y, después, jugar simple, que es lo más difícil. Jugar rápido pero no apurado. 
 
¿Por qué los 5 que tiene Racing, incluido vos, no están catalogados como los típicos volantes centrales que se tiran al piso para quitar?
 
Porque nosotros, para recuperar la pelota, corremos todos. Entonces no hace falta tirarse al piso. Con que estén cerca dos o tres compañeros podés recuperar más rápido. Insistimos mucho en la reacción rápida al perder el balón. Entonces,  ahí vas sosteniendo la posesiones y no te cansás.
 
¿Cómo es el día a día con Marcelo Díaz y Nery Domínguez? ¿Te animás a hablarles o decirles algo?
 
Sí, siempre te van marcando cosas. Te van enseñando. Ellos también se acercan y te hablan, es normal. Tengo confianza con los dos. De ellos me quedó lo de estar siempre bien posicionado y mirar para todos lados. Además, en ataque, ser siempre la solución y el respaldo del equipo, también lo de pasar la línea de la pelota… Son detalles que van sumando y tratás de incorporarlos todos.
 
¿Te cambió la vida ser jugador de Racing?
 
No, para nada. Lo tomo con tranquilidad.
 
¿Y cuando te pidieron la primera firma o foto?
 
Mucho no me piden igual. Quizás cuando estoy con el grupo en el entrenamiento o en algún viaje, pero después en la calle no. Tal vez alguno muy fanático nomás.
 
¿Vos eras de pedir fotos o autógrafos de chico?
 
Muy poco, porque no me gusta molestar. Me acuerdo una vez que le pedí un shorcito a Pancho Cerro y no me lo dio, ja.
 
¿Se lo pudiste decir alguna vez?
 
No, no. En ese momento era alcanza pelotas y, a partir de ahí, dije: “No pido nada más, ja”.
 
¿Te gustaba cómo jugaba él?
 
Si, por la posición, fachero además,  ja. Y era buena onda también, según decían. Entonces fui a la segura, olvidate, ja. Pero se fue rápido de la cancha y no me lo pudo dar.
 
¿Partidos que recuerdes como alcanza pelotas o en la cancha como hincha?
 
Como hincha, el clásico que se jugó a la mañana con los goles de Sand. Y, como alcanza pelotas, no estuve mucho. Igualmente me acuerdo que la primera vez no podía creer como se veía el fútbol. Me sorprendió mucho un partido de Sudamericana contra Libertad por la velocidad que se jugaba. Era fútbol de verdad. Más rápido, más fuerte. 
Primero, te volvés loco con la gente y, después,  empezás  a mirar la posición y cómo se mueven los jugadores.
 
 
Generalmente, los  jugadores tienen un cambio en su físico en la etapa de formación; a veces antes, a veces después. ¿Cómo te resultó a vos?
 
Sí, es verdad. Cuando yo subí a Primera, en Mar del Plata, al toque me bajaron. Me dijeron que me iban a seguir viendo pero que tenía que meter más gimnasio, estar más armadito. Y después, antes de ir a Orlando, arranqué 15 días antes con el Churry (Cristaldo) y Amaral y ahí pude llegar muy bien. 
 
¿Metías doble turno?
 
Sí, metía a veces en Tita y , cuando estaba en Reserva, en un gimnasio aparte.
 
¿Y vos notaste que te faltaba?
 
Sí, lo notaba. No estaba preparado todavía. 
 
¿Te bajoneaste en ese momento que te bajaron enseguida?
 
Y, sí. Porque concentré con la Reserva un lunes y ese mismo día a la noche me avisaron que viajaba a la pretemporada con Primera.. Creo que estuve 1 semana y 3 días en total. Fui al banco en el amistoso  con Temperley y después ya me bajaron. Entonces empecé a entrenarme en doble turno. 
 
¿Hoy te agarra el Chacho y te dice algo de aquel momento?
 
Sí, siempre me dijo que tenía que seguir entrenando para volver a estar en Primera.
 
¿Y en lo futbolístico?
 
Estar siempre bien perfilado y jugar simple. Hacer sumar toques al equipo y animarme a jugar. Eso me dice siempre: que me anime a jugar.
 
¿Te gusta ver fútbol?
 
Sí, a veces sí. Siempre me gustó el Barcelona. Por Messi y por el estilo, ese es el fútbol que me gusta a mí. Estaría bueno verlo en vivo en la cancha. Es la élite de la élite.
 
Como a cualquier adolescente, seguro te guste salir y tener tu tiempo para divertirte. ¿Cómo hacés para manejar esas ganas de pasarla bien con la responsabilidad de ser ya un profesional?
 
Ya estoy acostumbrado a eso. Pero sí, hay veces que querés salir pero tenés que saber que al otro día hay que entrenar  y que tenés el escudo de Racing las 24 horas. Además, sirve para cuidarse uno también. No me cuesta eso.
 
¿Alguien del plantel te aconseja?
 
Sí, Pillud nos aconseja bastante sobre eso. Que nos cuidemos y que, si salimos, con tranquilidad. Nada de fotos, etc. Como tiene que ser.
 
 
De la categoría 2000, ¿quién más se puede sumar en el corto plazo a Primera?
 
Tenemos a Gonzalito (Córdoba), a Bebote (Franco Muscogorry),  Fede Escobar… Ahora quiero que  juegue Chucky (Alexis Cuello). Por mí que juguemos todos juntos. Ojalá se dé.
 

Publicado el 12/05/2019
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