» Por Matias Petrone

La esperanza de Cortázar

La esperanza de Cortázar

“Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”, escribió Cortázar en Rayuela. Cortázar, con su potente definición, dejó dos apuntes: que sin esperanza la vida no se puede defender, entonces no hay vida, y que la esperanza no es una exclusividad de los optimistas, porque si le pertenece a la vida quiere decir que todos la tenemos a mano, que solamente hay que buscarla. 
 
Lamentablemente, Cortázar no vio jugar a Lisandro López (aunque mereció haberlo visto, claro). Pero tal vez Lisandro haya leído a Cortázar y por eso coinciden. Porque el capitán de la Academia volvió al club con el propósito de ser campeón y recibió golpes de todo tipo: desde los más leves, que duelen pero no aturden, como ver un clásico ante Independiente desde el banco de los suplentes, hasta los más duros, esos que dejan sabor a sangre en la boca, como la eliminación por Copa Libertadores ante River. Y sin embargo, aunque la gloria tardó más de tres años en devolverle una pared, la vida de Licha en Racing se siguió defendiendo en acciones, porque si la esperanza siempre está ahí, queda alumbrarla y perseguirla. 
 
Y por supuesto que la esperanza tiene mucho que ver con el liderazgo. Porque el líder es el encargado de repartir esa esperanza, de contagiar las ilusiones. Y si alguien estaba convencido de que Racing iba a salir campeón antes de ver a Solari con la boca llena de gol y los brazos extendidos en la cancha de Tigre, era, en parte, porque había visto jugar a Lisandro. Porque lo habían visto abrir el pie para acomodar la pelota en un ángulo; porque lo habían visto patear penales a los arcos más chiquitos del mundo; porque lo habían visto perseguir rivales por toda la cancha en algún segundo tiempo; porque lo habían visto pararse al lado de Marcelo Díaz para ver si podía enfriar algún partido de idas y de vueltas descontroladas; porque lo habían visto llorar una, dos o hasta tres veces al terminar un partido. Licha asumió esa responsabilidad de hacer que la gente crea.

Publicado el 10/04/2019
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