» Entrevista | Por Matías Petrone

Luana Muñoz: de vivir en el Pasaje Corbatta a llorar por Racing en Texas

Luana Muñoz: de vivir en el Pasaje Corbatta a llorar por Racing en Texas

Luana Muñoz se sienta a ver a Racing en su casa en Texas y llora. Cuando al director de cámaras se le ocurre enfocar a la tribuna, no se da ni una idea de lo provoca en Luana. Ella ve la hinchada y no se puede contener. Llora porque extraña. Porque Racing es su familia, sus amigos, su infancia. “Es lo más importante de mi vida. Vivo hace dos años afuera, pero nunca te acostumbras a no ver al amor de tu vida por lo menos una vez a la semana”, explica, con los ojos húmedos y una voz que hacia un esfuerzo cada vez mayor para atravesar los obstáculos que propone una garganta emocionada. Sobre distancias y pasiones, Luana entiende todo: nació y vivió toda su vida en el Pasaje Corbatta. Es decir, pasó de no poder vivir más cerca de Racing a vivir a más de ocho mil kilómetros sin escalas. De abrir la ventana para ver el Cilindro a depender de una buena señal de wifi para poder ver un partido desde la computadora. De pasar todo el verano en la pileta del club con sus amigos y almorzar todos los días en lo de Susi a tener que explicarle a otras personas qué es Racing. “Hace dos años que vivo allá y nunca deje de pagar el carnet, porque siento que es como venir todos los fines de semana”, cuenta.

Actualmente, Luana juega en el equipo de la Universidad Texas Tech, donde está becada y estudia administración deportiva. Sobre la actualidad del fútbol femenino, Luana es muy crítica. Para ella, la prioridad es generar una estructura a nivel local que permita que los torneos sean realmente competitivos. Le preocupa que las chicas que recién arrancan a jugar no conozcan a Estefanía Banini o Aldana Cometti: “Los chicos juegan porque quieren ser como Messi, pero las chicas no tienen esas referencias”. Además, está convencida de que en Argentina hay más talento que en países como Estados Unidos, donde el fútbol femenino está mucho más desarrollado, pero que nosotros no sabemos aprovecharlo.

 

¿Cada vez se habla más del fútbol femenino?

 

- El anuncio de Tapia de que el fútbol femenino se va a profesionalizar y todo lo de Macarena Sánchez (futbolista que lidera la lucha por los derechos de las jugadoras) generó que la gente esté al tanto, que el tema esté en la boca de la sociedad. Algunos lo toman para bien, otros para mal, pero lo importante es que se hable del deporte.

 

¿A partir de dónde debe empezar a crecer el fútbol femenino?

 

- Hay que formar una estructura para que el fútbol femenino empiece a crecer y que sea competitivo. Porque lo más importante para que un deporte o una disciplina venda es que la gente quiera comprar. Y para que la gente quiera comprar, necesitas que el deporte sea competitivo. Hoy la estructura del fútbol femenino no alcanza para generar la competitividad necesaria como para que la mayoría de las personas se siente a mirar un partido. No alcanza el pico que pretendemos. La visibilización va de la mano del crecimiento del deporte. Lo más importante hoy en día es empezar a desarrollar categorías juveniles. Eso asegura un futuro.

 

¿Vos cómo empezaste a jugar?

 

- Arranqué a los cinco años en el papi de Defensores de Arena, en Gerli. Jugaba con varones, porque en ese momento era medio tabú el fútbol femenino y la única forma que tenía de formar parte de un equipo era con varones. El primer día que fui, le dijeron a mi mamá que no aceptaban chicas, pero me dejaron participar de la clase porque ya habíamos ido hasta allá. Se ve que algo les gustó porque me dejaron seguir yendo a jugar. Así empecé y no terminé más.

 

¿Sabías en ese momento que había torneos de fútbol femenino?

 

- No tenía ni idea de que existía el fútbol femenino, no me imaginaba un torneo de chicas jugando en cancha de once. Terminé la etapa del papi y tenía muchas ganas de seguir jugando. Me enteré en ese momento, a los 12 años. Quedé en River a los 13 y tuve que hacer un año de adaptación porque recién a los 14 me podían fichar, y durante ese año jamás me supe que había una Selección Argentina de fútbol femenino. ¡La Selección! Mirá lo loco que es, una jugadora de fútbol femenino que no sabe que hay una selección, que es lo máximo que se puede anhelar. Me enteré que existía porque me llegó mi primera citación. Es muy fácil criticar al deporte sin saber todo lo que pasa detrás.

 

Si ni siquiera conocen el torneo, tampoco deben tener referentes...

 

- Un chico de cinco años juega al fútbol porque quiere ser como Messi, pero una chica de la misma edad no tiene una referencia. No tienen la imagen de Estefanía Banini, de Florencia Bonsegundo o de Aldana Cometti porque el deporte no está visualizado. Es muy importante que aparezcan las referentes, el deseo de llegar a ser como alguien, y que también conozcan el sacrificio que hizo ese alguien para llegar a ser. Necesitamos que las chicas quieran “ser como”.

 

Muchos dicen que el fútbol femenino no genera ingresos y por eso no se puede desarrollar...

 

- No estoy de acuerdo con ellos. El tema es saber generarlos, saber laburarlos. Por ejemplo, yo ahora estoy en Estados Unidos, un país muy conocido por su capacidad de inversión y la capacidad que tienen para vender los productos que generan. Muchos creen que en Estados Unidos se vende cualquier deporte por el poder económico que tiene, pero no hay que dejar de lado la facilidad que tienen para el marketing. Generaron una estructura que atrae a muchísima gente. Otro ejemplo, hace poco estuvimos en una gira en Australia y nos iban a ver de a 15 mil personas a las canchas, compraban camisetas con estampados… Es obvio que el fútbol masculino genera mucho más, pero el error es comprarlo. El femenino tiene 15-20 años de historia nada más, y en tan poco tiempo logramos que en un mundial se llenen los estadios, que se juegue la Copa América… La gente compra, el fútbol femenino llama la atención en el mundo porque hay mucho nivel. Cuanto más competitividad haya, más va a vender. Me duele que no se comprenda este asunto dentro del ambiente.

 

¿Tiene algo que ver que la mayoría de los dirigentes del fútbol sean hombres?

 

- Un poco tiene que ver porque es cierto que es más fácil para una mujer ponerse en el lugar de otra mujer y generar empatía, pero no creo que el principal problema sea de género. Está más relacionado con el conocimiento de causa. Los dirigentes de los clubes nunca pasaron por nuestras necesidades ni estuvieron cerca, no lo entienden. No saben las cosas que necesitamos ni lo que pasamos para llegar. A nosotras nos cuesta tener una cancha para entrenar, conos, materiales básicos, botines, ropa… Cosas que en el masculino nunca van a faltar. Por eso para mí ahí nace una responsabilidad para nosotras: necesitamos formarnos para ocupar puestos de dirigencia deportiva. Tenemos que involucrarnos, formar parte. Además el deporte también es un espacio de empoderamiento para la mujer y debemos aprovecharlo en ese sentido.

 

¿Tus colegas también creen que hay que involucrarse?

 

- Algunos lo entienden como yo. Otras no, pero no las juzgo. La realidad es que históricamente no fuimos preparadas para eso, históricamente la mujer fue relegada de los cargos dirigenciales, nos han preparado para ocupar cargos menores en cualquier ámbito. La vinculación con el feminismo ayudó mucho a comprender estas cuestiones. Seguramente esto generará debate entre nosotras. Cuando logremos ocupar cargos, creo que se generará referencias para las chicas más jóvenes y se va a impulsar a otras jugadoras a hacer lo mismo. Sería importante generar ese movimiento.

 

¿Se puede vivir del fútbol femenino en Agentina?

 

- No se puede vivir del fútbol femenino en Argentina. Incluso con la profesionalización va a ser difícil. Si te planteas cuál es el sueldo mínimo en el país y cuáles son los gastos que se hacen para vivir, ya te das cuenta. Transporte público, compras del mes, alquiler, ropa… No alcanza. Y después de analizar si alcanza o no, tenés que pensar en cómo vivís, con qué calidad de vida.

 

¿Cómo afecta al rendimiento deportivo el tener que trabajar o estudiar además de jugar?

 

-Que trabajemos o tengamos que estudiar nos afecta en los entrenamientos. Un ejemplo: fuimos a una gira contra Australia, Korea y Nueva Zelanda, que son profesionales. Nosotras tenemos algunas jugadoras que viven del fútbol, pero serán 10. La mayoría tienen que estudiar, se levantan muy temprano para estudiar, tienen poco tiempo para almorzar por los horarios de los entrenamientos. Nos enfrentamos con jugadoras que son profesionales hace años y las nuestras tienen un desarrollo menor. Porque ellas están enfocadas al ciento por ciento en el fútbol. Se levantan tranquilas, desayunan tranquilas, entrenan, almuerzan, normalmente entrenan doble turno, descansan bien de noche. Si ves el fútbol argentino, la mayoría de las chichas ni siquiera entrenan todos los días porque tienen que trabajar y no le dan los tiempos, no comen bien, juegan mal descansadas. Esas cosas en el alto rendimiento marcan una diferencia. Y el torneo nacional es el que le da la mayoría de las jugadoras a la selección y se tienen que enfrentar a otras que hace años que son profesionales, que hace años dejaron de trabajar o estudiar para dedicarse exclusivamente al fútbol. No tenés la misma calidad de entrenamiento.

 

¿Las jugadoras argentinas son menos talentosas que las de los países dónde del deporte está más desarrollado?

 

- Si tenemos que hablar de talento, en Argentina vas a encontrar muchísimo más que en otros países. Más que en Estados Unidos incluso. Hoy tenemos muchas jugadoras en el torneo local y en la selección mayor que son muy jóvenes y si tuvieran el mismo entrenamiento que tienen en Estados Unidos – por ejemplo- serían proyectos muy interesantes. Y ni hablar de la cantidad de jugadoras que perdimos por no tener un fútbol femenino bien desarrollado. Y ya no me refiero solamente a inversión, sino también al entrenamiento. Un montón de jugadores que hemos dejado pasar por no saber acompañarlas, por no saber brindarles el apoyo que necesitaban, por no saber contenerlas de manera adecuada. Las perdimos. No tengo dudas de que en el fútbol argentino hay talento en demasía. En Estados Unidos se destacan por el trabajo que hacen y no tanto por el talento. Acá nos destacamos por el talento, pero no realizamos el trabajo suficiente como para que ese talento reluzca al máximo.

 

¿Qué expectativas genera el Mundial?

 

- Individualmente, sueño con estar en la lista para el mundial. Se que soy muy chica y que en un Mundial te enfrentás con jugadoras de muchísima experiencia, y para mi poder viajar ya sería un logro. Más allá de estar o no, el grupalmente nosotras soñamos con ir achicando la brecha entre argentina y los demás equipos. Los resultados se van a dar a medida que vayamos trabajando seriamente y que vayamos sumando este tipo de experiencias. Deseamos llevarnos alguna victoria, aunque sabemos que va a ser difícil porque nos enfrentamos a selecciones muy profesionales y que compiten permanentemente en un nivel altísimo.

 

 

¿Cuánto hacía que no venías a la cancha?

 

- Uf… Tuve suerte porque hace poco se jugó contra Newell´s en noviembre, y justo coincidió con el repechaje que jugamos nosotras contra Panamá. Nos dieron libre ese fin de semana y pude venir a la cancha. Sacando ese día, hacía un año y medio que no venía. Vivo hace dos años en Estados Unidos y suelo venir a Argentina cada cuatro meses, pero casi siempre coincide con cuando para el torneo, entonces no hay partidos.

 

¿Sos socia?

 

-Nunca deje de pagar el carnet porque para mi tenerlo es como venir todos los fines de semana. Desde que me mude que no veo dos partidos seguidos en la cancha, el sábado lo voy a lograr porque el fin de semana pasado viajé a Santa Fé. Tuve que pelearla en casa porque sabemos que la cancha de Colón es peligrosa, pero no podía desaprovechar esa oportunidad. Tendría que estar en Estados Unidos el domingo, pero Racing juega el sábado, así que llegaré el lunes. Que me perdonen la facultad y el entrenador.

 

¿Cómo es ser de Racing a la distancia?

(Luego de una pausa breve, Luana contestó mientras sus ojos y su voz evidenciaban que estaba emocionada)

- Nunca te acostumbrás a no ver al amor de tu vida todos los fines de semana. La verdad es que hoy lo sufro un montón, lloro muchísimo. Al principio me costaba mucho más, miraba los partidos en la computadora y cuando enfocaban la tribuna me ponía a llorar. Extrañaba un montón. Me pasó cuando vine contra Newell´s que no podía cantar. Sentía que si cantaba me iba a quebrar. Ese día vine una hora antes a la cancha, cosa que nunca hice porque al vivir en frente llegaba cinco minutos antes de que arranque el partido. Me emocioné mucho y me di cuenta de que extrañaba mucho más de lo que yo pensaba. Racing es lo más importante en mi vida. Porque es mi familia, es mis amis amigos, es mi infancia.

 

¿Vivías en frente de la cancha?

 

Nací y viví toda mi vida en el Pasaje Corbatta, por eso era muy difícil que mi vida no se relacione con Racing. El club se fue convirtiendo en mi día a día, en mi vida. Pasaba todos los veranos en la pileta del club, almorzábamos siempre milanesas en lo de Susi -histórica rotisería ubicada en el Pasaje-, esperábamos a los jugadores para pedirles autógrafos…

 

¿A qué jugador te acordás haberle pedido una firma?

 

Un montón. De chica Maxi Moralez era mi debilidad, lo quería mucho. También me acuerdo de Yacob, que hoy es amigo, Chiquito Romero, Martínez Gullota, Franco Sosa, Sava. Ya cuando era más grande le pedí firmas a Saja, Gio Moreno, Pillud. Siempre fui de tener todas las camisetas firmadas, pero hoy entiendo que los jugadores pasan pero el que siempre queda es Racing. Hoy solamente la haría firmar por Lisandro y Milito.

 

¿Y la vista desde tu ventana?

 

- Todo el tiempo miraba el Cilindro. A veces me iba sola a la terraza y lo miraba, era cuestión de abrir la puerta y mirarlo un rato. Nos sacábamos fotos todo el tiempo. Tenemos mil fotos iguales, pero no parábamos de sacarnos. Los días de partido siempre fueron especiales porque desde temprano veíamos llegar a toda la gente. Cuando terminaban los partidos siempre alguno nos gritaba “eh, que suerte la tuya” porque estábamos en la puerta de casa. Me siento una privilegiada de haber nacido acá y de poder haber convivido toda mi vida con Racing.

 

¿Cómo estás viviendo el final del campeonato?

 

- Nos costó en el último partido, no jugamos bien. Pero tenemos un referente como Lisandro que a partir de su convencimiento nos va a ir llevando hasta el campeonato, no tengo ninguna duda. Licha no parece un tipo al que le guste mucho expresar sus sentimientos, es más bien reservado, pero últimamente expuso mucho su deseo de ser campeón. El otro día, contra Estudiantes, se notó lo emocionaba que estaba. Además tiene un equipo que lo acompaña en el sentimiento, se matan por él. Lo veo jugar y creo que es el sueño de cualquier hincha tener un jugador como él, que no para de correr, que es delantero pero por momentos es volante o defensor. Todo su trabajo va a dar un fruto, no tengo dudas. Va a ser él quien nos lleve.

 

¿Y si sale campeón?

 

- Ahora hay una gira con la selección. Si me llegan a llamar, me perdería el último partido. En el 2014 me pasó lo mismo, estaba de gira en Brasil cuando salimos campeones. Si no me citan, me vendré en un avión, trataré de llegar el jueves previo. Acá voy a estar, que me perdonen la facultad y el entrenador de nuevo. Ahora, si vos me decís que para que Racing salga campeón yo tengo que estar del otro lado del mundo, lo firmo. Pero si no me llaman para la selección no tengo dudas de que voy a estar acá.

Publicado el 15/03/2019
Ir hacia arriba »