» OPINIÓN| MATÍAS PETRONE

Zaracho debe ser de los buenos

Zaracho debe ser de los buenos

“Patricia, te daré un consejo: pon siempre a los buenos. ¡Siempre!”, le dijo Guardiola a Patricia González, en ese entonces entrenadores del Bayern Múnich y de la Selección Sub 19 de fútbol de Azerbaiyán. Pero a esta frase del catalán le falta algo. Porque como en el fútbol todos los estilos ganan y todos pierden, el concepto de “los buenos” no tiene un solo significado que todos podamos reconocer, sino que está sujeto a la interpretación y al paladar de cada uno. Es decir, “los buenos” son los que nosotros creemos que son “los buenos”, que quizás no tengan nada que ver con los que otros dicen, convencidísimos también, que son “los buenos”. Por eso Patricia se animó a repreguntarle a Pep. “¿Y quiénes son los buenos? ¿Los más famosos?”, dijo ella, quizás sin esperar la respuesta tan precisa que vino luego. “No, los buenos de verdad son los que nunca pierden el balón, los que lo pasan sin perderlo. Esos son los buenos, y tienen que jugar aunque tengan menos nombre que otros”, contestó Guardiola, para cerrar una conversación privada que Martí Perernau hizo pública (gracias) en las páginas de “Herr Pep”.

 

Según datos que publicó Racing Club en su web oficial, Matías Zaracho entregó 60 pases correctos durante la pasada noche de lunes en Córdoba, siendo el jugador del equipo que más acertó. Y además recepcionó la pelota en 56 oportunidades, siendo también el mejor de su equipo en ese rubro. Entonces, para Guardiola y para tantos otros, el juvenil de la Academia debe ser uno de los buenos. Porque si suelta la pelota es para seguir teniéndola. Y porque su capacidad para relacionarse con la tenencia equilibra al equipo.

 

Muchas veces en el lenguaje convencional del futbolero, el concepto de “equilibrio” se traduce en la figura de los jugadores más aguerridos y agresivos, que se destacan por barridas los pies o despejes providenciales para cortar ataques rivales. ¿Pero qué hay de los Zarachos? Esos jugadores que se equivocan poco a la hora de unir al equipo trazando pases cortos en campo rival, que presionan inmediatamente después de perder la posesión para mantener al bloque lo más alto posible, que reconocen fácilmente cuánto provecho se le puede sacar a cada espacio con la pelota en los pies, relacionándolos con los tiempos; porque a veces el espacio está, pero por diferentes circunstancias no es el momento de atacarlo, y entonces conviene retroceder y cuidar el balón. Esos también equilibran, aunque sus pantalones no estén cubiertos de barro. Porque sus acciones permiten que el conjunto de jugadores se mantenga compacto, que la distancia entre líneas no se estire y que el equipo viaje junto de un área a la otra. Entonces, al final el “equilibrio” tampoco tiene un solo significado y también está sujeto a la interpretación y al paladar de cada uno. O mejor dicho, sujeto a las intenciones del equipo y al uso que éste le quiera dar a la posesión de la pelota.

 

Además de su buen trato hacia la pelota, la dinámica con la que entra y sale de los espacios entre líneas y su habitual recorrido de área a área, otra característica que termina por incluir a Zaracho dentro de la bolsa de los jóvenes volantes modernos que prometen en el fútbol argentino es la capacidad para llegar a espacios vacíos dentro del área por sorpresa. Los volantes “llegadores” se destacan en el fútbol argentino, muchas veces aprovechando porciones de campo que no cubren los volantes rivales en sus retrocesos, uno de los mayores déficits de la Liga. Pese a acumular situaciones de riesgo, el juvenil de la Academia solamente marcó un gol en el 2018, ante Vasco da Gama por Copa Libertadores. Pero Zaracho no necesita convertir para hacerse notar.

 

 

 

 

 

Publicado el 05/12/2018
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