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Cuello: "No te acostumbrás nunca a los tiros"

Cuello:

“Lo mejor que me pasó fue seguir jugando al fútbol cuando nadie creía en mí”.Esperando la respuesta fácil, fue así que sorprendió Alexis Cuello, Chucky para los amigos, cuando no salieron de su boca la palabra Rusia ni la palabra Mundial. Sí lo pone en un segundo escalón, pero el único juvenil de Racing que acudió a la cita de selecciones de fútbol más trascendente tiene bien en claro lo que realmente importó para llegar hasta ahí. El camino transitado, dirían algunos. Por eso, Isla Maciel, Las Torres, tiros, trabajo, familia, paty, pelota, confianza, timidez, perseverancia, iglesia y Dios entran perfectamente en esta historia de vida y de coraje ante las adversidades. Porque “siempre hay una buena razón para la falta de valentía”, dijo Jorge Valdano citando al escritor Albert Camus. Y, por el momento, esto no entra en el diccionario de Cuello.
“Quería ver cómo arrancaba, cómo despegaba y cómo frenaba (...)”. Su primera vez en avión, sus inicios, las dificultades y su meta de aquí a fin de año, en una charla con PlayStation mediante.

 

¿Te acordás de tu primera vez con una pelota de fútbol?

 

De chiquito jugaba siempre en el barrio con mis amigos, hasta que fui a un club que se llama Las Torres. Me llevó un amigo de mi papá, porque él pensaba que yo no podía jugar, que no era para esas cosas. No confiaba en mí y siempre nos acordamos de eso. Entonces el amigo le dijo que me vio condiciones y fui.

 

¿A qué edad llegaste a Racing?

 

Alrededor de los 6 o 7 años. Igualmente, seguía yendo a jugar al barrio hasta antes de firmar contrato profesional.

 

¿Y qué te gusta más: jugar en el barrio o en el club, por los puntos?

 

Es complicado… (duda), me genera mucho el barrio, pero elijo el fútbol en serio porque el día de mañana puede llegar a ser mi trabajo.

 

¿Qué diferencia hay entre ambos?

 

El orden. En el barrio es otra cosa, por eso el equipo más ordenado gana siempre.

 

¿Hay muchos que se quedan en el camino?

 

Sí, un montón. En Isla Maciel hay muchos que, si se hubieran dedicado, tranquilamente podrían estar jugando profesionalmente. Lo que pasa es que tuvieron muchos problemas, siempre hay una piedrita que los hace caer. Y hoy ya están grandes como para ir a probarse. Después ves que hay jóvenes que tienen posibilidad, pero la vida que viven no los ayuda.

 

¿Cómo hiciste vos?

 

Siempre estuve enfocado en que quería jugar por mi familia, para salir adelante.

 

¿Cómo era vivir en Isla Maciel?

 

Cuando más o menos tenía 10 años era complicado, porque había muchos robos y muchos tiros. Además, a cada lado que ibas, si decías que eras de Isla Maciel, ya te miraban con otros ojos. Yo igual estoy orgulloso del barrio que salí, porque sé la clase de persona que soy.

 

¿Te acostumbrás en algún momento a los tiros y a todo lo que pasaba?

 

No te acostumbrás nunca a los tiros, siempre te generan temor. Yo salí del barrio pero sigo teniendo a mis amigos y mi familia y voy muchas veces, Además, tengo la iglesia y eso no lo cambio por nada. Y gracias a Dios, hoy el barrio está muy cambiado.

 

¿Sos muy creyente?

 

Sí. En mi familia son todos cristianos y me enseñaron la palabra de Dios, que para mí es la pura verdad. Por ejemplo, muchos pueden decir que Dios no existe y para mí sí existe. Por algo tengo todo lo que tengo y estoy en el lugar que estoy. Sin él, no soy nada. Dirán que es todo psicológico, pero las veces que intenté apartarme de él pasaron varias cosas que me volvían a llevar a su camino. Todos necesitamos de Dios pero depende de cada uno buscarlo o no.

 

¿En qué sentís que está con vos?

 

Y…quizás cuando no había muchas ganas de ir a entrenar, el que te daba un empujón era Dios. Igualmente, es parte mía y de él; los dos ponemos.

 

 

Con 18 años y actuando como sparring en el Mundial de Rusia, Chucky se codeó con Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Ángel Di María, entre otros. No obstante, para lograr semejante experiencia ha debido superar diversas dificultades. “Hubo problemas familiares, de la vida. Que un poco te empujaban a salir del fútbol y dedicarte a otra cosa para ayudarlos”, cuenta Cuello.

Su padre está preso desde hace 4 años y, en ese momento, no le quedó otra que salir a trabajar para poder costearse el viaje al entrenamiento. Sin embargo, le imprime confianza y positivismo a cada palabra que dice. “Lo vivo con tranquilidad, hablo todos los días con mi viejo. A pesar de que él no estuvo, me dejó una enseñanza, que fue hacerme madurar antes de tiempo y eso me ayudó. Hoy está orgulloso de mí. Espero que en algún momento salga, no se sabe cuándo todavía”.

Uno de esos atajos a la maduración a los que tuvo que recurrir fue salir a ganarse el mango. Con sus primos, incluso, llegó a vender patys en las canchas: Racing, Independiente, Boca, River. El juvenil se ríe cuando se da cuenta de las vueltas de la vida: alguna vez le habrá vendido un paty a un hincha de Racing que mañana, tal vez, grite sus goles.

 

 

 

¿Y lo hiciste mucho tiempo?

 

Sí, porque necesitaba plata para viajar al entrenamiento y cuando vino la Sube*, para cargarla, ja.

 

¿En el club te ayudaron con todo esto? ¿Se te acercaban para hablarte y aconsejarte?

 

Sí, Racing me ayudó muchísimo como contención familiar. Monchi (Ramón Medina, Coordinador del baby fútbol) y Cecilia (Contarino, Coordinadora del Departamento Psico Social) son personas que se sentaron a hablar conmigo. Fue muy importante porque te das cuenta de que hay gente que se preocupa por vos y te dan ganas de seguir.

Adrián (Faija), mi representante, también me ayudó mucho.

 

¿Cuándo se termino eso?

 

Cuando firmé mi primer contrato con Racing (septiembre del 2017). Ahí empezaron a venir las buenas.

 

 

¿Jugás al fútbol por diversión o para ayudar a tu familia?

 

Realmente porque me gusta jugar y porque me gusta ganar, nunca quise perder en nada. Lo otro viene acompañado.

 

¿Cómo sobrellevás el haber estado como sparring en un Mundial al lado de Messi, por ejemplo?

 

Trato de no volverme loco. Igual sí, pienso que estuve al lado del mejor del mundo y es una experiencia única. Es un extraterrestre. Por otro lado, sé que estoy en Reserva y hay que tener tranquilidad. Siempre creyendo que se puede llegar a Primera y, en un futuro, a la selección. Y así, no sólo quedarme con la experiencia de sparring.

 

 

Sacando a Messi, ¿quién te sorprendió de los jugadores que viste en los entrenamientos de Argentina?

 

Lanzini. Tuvo la mala suerte de lesionarse y no ir, pero en las prácticas en España era distinto. Tenía arranques bien explosivos y se sacaba dos o tres rivales de encima como si nada. Ah, y además me gusta Pavón. Creo que puedo sacar cosas de él para mejorar.

 

¿Y en Racing? ¿Cómo quién jugarías?

 

Como Centurión, porque me gusta encarar como él. Me gusta la gambeta, siempre utilizándola para ser directo.

 

¿Por izquierda o por derecha?

 

 Por cualquier lado, el que esté disponible.

 

¿No tenés problemas con la zurda?

 

No, ni para tirar centros ni para pegarle al arco. Si juego por derecha y encaro para adentro y le tengo que pegar, le pego.

 

¿Se trabaja eso?

 

Sí, lo trabajo. En los entrenamientos le pego bastante bien. En los partidos se da en menos ocasiones, pero por ejemplo el año pasado fui goleador de la Sexta y la mayoría de los goles fueron de zurda.

 

¿De qué depende llegar a Primera?

 

De cada uno. Es una mezcla de perseverancia y condiciones.

 

¿Te gusta cómo juega este Racing?

 

Me encanta, voy a la cancha a verlo como hincha. Creo que puede ganarle a River, porque  me acuerdo del partido de este año en nuestra cancha y  el resultado (0-2) no fue merecido.

 

De acá a fin de año, ¿qué meta te ponés?

 

Jugar la mayor cantidad de partidos en Reserva y demostrar que puedo tener lugar en alguna convocatoria en Primera. Y bueno, si se da el debut, gloria a Dios.

 

 

 

*La Sube o Sistema Único de Boleto Electrónico es una tarjeta magnética, emitida por el Ministerio del Interior y Transporte de la Nación, que te permite abonar con un solo medio de pago viajes en colectivo, subtes y trenes adheridos a la red SUBE, habilitada en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

 

Foto: Racing Club.

 

Publicado el 31/07/2018 Gonzalo Cardozo
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