» Columna de opinión, por Gonzalo Cardozo

¿Todos somos Centurión?

¿Todos somos Centurión?

¿Quién es Ricardo Centurión? ¿Sos vos? ¿Soy yo? ¿Cómo juzgar sus actos? Lo cierto es que un hecho de indisciplina fuera de la cancha lo pone nuevamente en el ojo de la tormenta. 

 
Ganar millones no te genera un mayor nivel de conciencia; sólo te da más plata. Ni tampoco firmó un contrato para aprender a comportarse correctamente en la sociedad sino que fue para actuar como jugador de fútbol. En las divisiones inferiores fue preparado para eso. De un día para otro, Centurión se encontró con una cuenta bancaria abultada, beneficios que antes no tenía, como por ejemplo que lo dejen pasar a lugares donde antes le cerraban las puertas. Y verdaderamente no fue orientado profesionalmente sobre cómo manejarse ante todo lo generado. 
 
¿Por qué le pedimos a Centurión que no haga algo que hace o hacemos la mayoría de los jóvenes al salir de noche? ¿Por qué lo quitamos de una bolsa imaginaria donde ricos, los más o menos ricos, los pobres y los más o menos pobres actúan de la misma manera que lo hizo él? 
 
“Los medios masivos de comunicación han impuesto que el consumo se relaciona directamente con la felicidad; y que para divertirse hay que pagar”, explica Pablo Vommaro, sociólogo especialista en juventud y profesor en la UBA (consultado especialmente para esta nota). A Centurión mil veces le dijeron que no. Que no era parte de una fiesta publicitada masivamente. La sociedad lo excluía. La rebeldía que lo llevó al lugar que hoy ocupa sea, quizás, la misma que lo lleva a excederse. 
 
De forma liviana e irresponsable, Víctor Blanco, presidente de la institución, deslizó públicamente en estos días: “El jugador tiene una enfermedad y hay que apoyarlo en su adicción”. Centurión no es alcohólico por hacer lo que hizo. Centurión no incurrió en el consumo de drogas de las consideradas ilegales. Y, si así lo fuera, el máximo dirigente tampoco debiera exponerlo pública e imprudentemente. No tiene derecho a hacerlo.
 
Ahora bien, ¿es una problemática nueva? Retrocedamos al verano del 2017, donde en la costa atlántica se controlaron 1.717.684 vehículos y se labraron 31.144 actas de infracción. O vayamos más atrás en el tiempo, cuando en 2015 la directora de Investigaciones y Educación Vial de Luchemos por la Vida, María Cristina Isoba, comentó en diálogo con Infobae que “la mayoría de los choferes profesionales no respeta las normas básicas. En un mes llegamos a medir (a nivel nacional) 12 millones de infracciones por violar la luz roja. Y todo sigue igual". 
 
El SEDRONAR presentó el Estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población General después de siete años en los que el trabajo no se llevó adelante. En el informe, que encuestó a 20.658 personas de entre 12 y 65 años, representantes de una población total de 18.960.593 personas, se detectaron 2.299.598 nuevos consumidores de alcohol, de los cuales 319.994 son preadolescentes y adolescentes.
 
“¿Qué estamos haciendo como sociedad? Quizás no estamos festejando que se consuma alcohol, pero sí estamos festejando un consumismo. Avalando, por acción u omisión; que tiempo libre, diversión u ocio sean sinónimo de consumo. Aunque obviamente que después también hay características personales, culturales y psicológicas, a tener en cuenta en cada caso”, agrega Vommaro. 
 
Por lo tanto, Ricardo Centurión no es una excepción al resto de la población. Y que sea un personaje público no admite que se lo juzgue, condene o crucifique, sin comprender o tomar en cuenta el contexto. Deberá pagar por lo que hizo e intentar no repetirlo, como cualquier ciudadano. En un lío en el que estamos todos metidos, no le pidan que sea el único ejemplo. 
 

Publicado el 22/03/2018 Gonzalo Cardozo
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