¿Habemus presidente?

¿Habemus presidente?

«Victor Blanco es el mejor presidente de la historia de Racing», es una frase que ya han pronunciado periodistas, empleados del club, dirigentes y ex dirigentes. No obstante, es una discusión en la que no interesa entrar ahora y que puede quedar para otro momento. Lo que sí es un poco más relevante es quién será el sucesor de, quien para muchos es, como dijimos, tal vez el mejor presidente que haya pasado por la institución. Y en esa contienda se sumó, definitiva y públicamente, Diego Milito. «Reconozco que en los últimos tiempos me ha picado el bichito de ser presidente… No sé si éste es el momento, si será más adelante, o si no será nunca. Pero digamos que se me despertó un poquito el bichito», admitió el manager en charla con Infobae.

Con esa respuesta, lo que Milito expuso es su definitivo desembarco en el juego de la política de Racing, algo que en la interna ya se sabía hace tiempo aunque es cierto que nunca se había pronunciado el propio protagonista para ratificarlo. Sin embargo, sus palabras no son tanto una declaración de intenciones sino más bien un mensaje cargado de disgustos.

¿Cuáles son esos disgustos? Su proyecto deportivo, su mirada institucional y su idea de club con una visión superadora; no van de la mano con ciertos dirigentes. Hasta se llegó a poner en duda la continuidad del manager si es que estos directivos seguían formando parte del proyecto Blanco. Por lo tanto, con su declaración, Milito dejó más en claro lo que piensa más allá de lo que quiera. De hecho, en su entorno creen que su deseo no es ser presidente ahora mismo. Aunque, vale decirlo, tampoco puede.

¿Cómo es eso? Para intentar dejarlo en claro, estatutariamente hablando, todavía Milito no puede ser presidente de Racing. ¿Por qué? Tanto el estatuto «viejo» como también el nuevo (aún pendiente de aprobación en la Inspección General de Justicia), no le permiten poder acceder a un cargo de Comisión Directiva: uno de los requisitos es tener una antiguedad ininterrumpida como asociado activo de (8) años. Milito cumple con esa condición desde 2014. Algo que tal vez confunde es que desde 2011 es socio honorario de la institución, pero ese reconocimiento no supone ingresar dentro de las condiciones. Además, es empleado del club y eso figura como una incompatibilidad que contempla el estatuto. En cambio, sí estaria habilitado para unas futuras elecciones.

Más allá de esto, es importante saber que Milito nunca fue sólo jugador o sólo manager. Ya en su etapa como futbolista tenía injerencia o poder de opinión en ciertas decisiones dirigenciales. Él mismo reconoció en la última entrevista para Infobae que le dijo a Blanco en 2015 que hablara con Sebastián Beccacece porque le parecía un gran entrenador y que podía tener futuro. Casi 5 años después, cumplió su deseo.

Esta fue sólo una de algunas intervenciones que tuvo en tiempos anteriores a ser manager, que van desde detalles como conseguirle unas pantuflas a un compañero en la concentración porque nadie se las había hecho llegar; hasta llegar a interceder para que se destrabara una situación menor y así poder ingresar el dinero de Roger Martínez a las arcas de la institución. Es decir, Milito como jugador ya hacía más que algunos dirigentes.

Así las cosas, el Príncipe sabe que desde un puesto dirigencial no se encontraría con ciertas limitaciones con las que hoy convive, y lo reconoce cuando le consultan qué cambió para que hoy piense en el sillón presidencial: «Que se pueden hacer un montón de cosas desde ese lugar también. Veremos como sigue mi vida en Racing…», advirtió el ídolo.

¿Habemus sucesor de Blanco en un futuro? ¿Habemus presidente? Diego Milito, ¿presidente?

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